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sábado, 19 de junio de 2010

La compuerta Literaria: Murió Carlos Monsiváis



MÉXICO - El escritor y ensayista mexicano Carlos Monsiváis falleció a las 13:45 horas de este sábado como consecuencia de una insuficiencia respiratoria que lo mantuvo hospitalizado desde hace más de dos meses en un nosocomio de la ciudad de México.

'Conciencia nacional'

Considerado como “conciencia nacional” por algunos críticos, Monsiváis fue una de las voces más reconocidas en la cultura de Latinoamérica, escritor, periodista y analista.

El dramaturgo murió a los 72 años. Desde hace dos meses fue internado en un hospital de su natal Ciudad de México a causa de problemas respiratorios. Luego de altibajos en su salud, finalmente este sábado murió.

Este irónico crítico y cronista de cualquier tema de la vida cotidiana, Monsiváis nació el 4 de mayo de 1938 en el Distrito Federal.

Egresado de la Facultad de Economía y la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, Monsiváis rechazaba la intolerancia, la injusticia y siempre estuvo a favor de las minorías, según dijo su colaborador, el periodista Jenaro Villamil en entrevista con Milenio TV.

Su última obra

El escritor mexicano presentó en marzo su más reciente libro de crónicas "Apocalipstick", durante un acto en que lamentó que Latinoamérica no haya hecho una revisión general de su historia común, a propósito del bicentenario de su independencia.

"Lo que pudo haber sido una revisión general del bicentenario en América Latina como un todo, pese a las diversidades, se está convirtiendo (solo) en un análisis que cada país hace de su historia", dijo el novelista y ensayista nacido en 1938.

Pero Monsivais lamentó en su momento que estas se limiten a desfiles más que a una reflexión profunda sobre pasado y presente.

Monsivais dijo entonces que su libro intenta captar el alma de la capital mexicana a la que compara con una "mancha urbana que, en un descuido, llega a la frontera norte con aspiraciones de migrante ilegal" y cuyo centro está desdibujado por la aparición gradual de muchas urbes dentro de ella.

El escritor dice en el libro que la metrópoli mexicana, con 20 millones de habitantes, es una "danza del subempleo alrededor de los semáforos, frotadero de almas en vagón del Metro" donde sus habitantes ya no caben

En 2008 diversas instituciones del gobierno federal de México y algunas otras locales se reunieron para darle un homenaje y reflexionar entorno a la importancia de su obra.

Considerado como una de las figuras más importantes del México contemporáneo en el ámbito cultural, es considerado por el escritor Adolfo Castañón como “el último escritor público en México” que no solo todos habían leído, sino que cualquiera lo reconocería en la calle.

Su trayectoria como periodista también es amplia y reconocida. Entre los medios mexicanos en los que colaboró destacan: Excélsior, La Jornada, El Universal, Proceso, Nexos, Letras Libres, entre otras.

Y es que fue un gran escritor, que incursionó en diversos géneros literarios como el cuento, la fábula, el aforismo y más. Entre sus libros más reconocidos se hallan: Días de Guardar, Nuevo Catecismo para Indios Remisos, Aires de Familia. Cultura y Sociedad en América Latina, entre otros, y le valieron premios como el Xavier Villaurrutia y el Premio Anagrama.

Siempre opinando sobre México, su educación, su cultura, la política, Monsiváis tuvo una imagen reconocida por todo mexicano: una cara serena, voz de hablar lento pero enfático, su cabello cano, las grandes gafas enmarcando su rostro. A Monsiváis se le vio participar en todo tipo de programas dando su opinión que deja clara su casi omnipresencia.

El deceso de este autor mexicano deja un gran hueco en el mundo de la cultura, recientemente estremecido por la muerte este viernes, apenas un día antes, del escritor portugués José Saramago.

Fuente


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martes, 29 de diciembre de 2009

La Compuerta Literaria: Dagón y Otros cuentos


Sigo con la recomendación de estos titulos en formato económico, del Grande H.P. Lovecraft.

¿Por que es tan importante Dagón en la historia de Lovecraft como escritor? Por qué Dagón fue su primer relato fantástico, publicado en la revista weird tales en el año de 1917.

En esta historia, el narrador nos cuenta acerca de un naufragio, que lo lleva a conocer a una gigantesca estatua y a una aun más gigantesca Deidad (el nombre de Dagón hace referencia al Dios mitad pez que adoraban los Filisteos) y como consecuencia quiza el arrebato de la razón del viajero... ¿o no?

Pues este tomo incluye tambien las historias "Los gatos de Ulthar" donde aprenderemos a nunca atentar contra ningún animal, ya que tarde o temprano vendrá el cobro por ello.

En "El Navío Blanco" visitaremos tierras paradisiacas y algunos otros lujubres terrenos que nos haran dudar de si la fantasía onirica es la realidad en la que vivimos o los sueños son la realidad...

"Polaris" es la guerra entre las civilizaciones de tiempos ignotos materializadas en esos espacio-tiempo que siempre nos presenta Lovecraft...

"Del otro lado de la muralla del sueño" nos muestra otro ejemplo de las manifestaciones cosmicas mas antiguas del tiempo dentro del cuerpo del ser humano...

Y "El pantano de la luna" nos aterrara con el surgimiento de lenguas arcanas y seres ignotos que adoran a deidades desconocidas en danzas aborigenes casi orginales...

No desaprovechen la oportunidad de hacerse de estos titulos en las estaciones del Metro en el DF por $25 pesos o en la pagina de Grupo Editorial Tomo por $39 pesos para aquellos que viven en el interior de la republica o fuera del país.

GILBERTO CARDENAS


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domingo, 20 de diciembre de 2009

La Compuerta Literaria: El Psicoanalista



Bueno,despues de la quemada en el programa oficial por el primer aniversario, me puse a leer lo que me faltaba (jeje maldito trabajo)lo prometido es deuda, ha pasado bastante tiempo desde la ultima publicacion y este libro
ha sido muy intenso para leer, pero creo que valio la pena la espera asi que, les presento el titulo de hoy para esta compuerta:

"El Psicoanalista"

John Katzenbach



Para quien guste de novela de suspenso este es un titulo muy recomendable, la trama es intensa, se desarrolla en tres actos, en cada uno se desarrolla la muerte, el renacimiento y la retribucion, hay momentos muy importantes para leerlos mas detenidamente, cada hoja puede contener situaciones bastante interesantes en cuanto a la trama.

Empezemos con la trama.

En la ciudad de New York existe un doctor, Ricky Starks, un psicoanalista que mantiene un vida rutinaria desde que quedo viudo, hasta que un dia recibe una amenaza de muerte pero esta tiene algo muy interesante, ya que le da la posibilidad de entrar a un juego en donde las opciones son: ser asesinado o suicidarse.

"Feliz 53 cumpleaños doctor. Bienvenido al primer dia de su muerte. Pertenezco a algún momento se su pasado. Usted arruino mi vida, quiza no sepa cómo, por qué o cuando, pero lo hizo. Arruino mi vida.

Y ahora estoy decidido a arruinar la suya. Al principio pensé que deberia matarlo. Demasiado fácil. Y dada la facilidad del asesinato, no estaba seguro que me proporcionara la satisfaccion necesaria.
He decidido que usted se suicide"

La primer parte se desarrolla en este juego, 15 dias para descubrir la identidad de su agresor. si lo hace publicarlo en una pagina de anuncios del New York times, eso lo pondria a salvo, si no lo lograba,le daba la oportunidad de suicidarse o matar a un familiar inocente,ahi es donde es visitado por ciertos personajes, Virgil, su guia en el infierno, Merlin un abogado del cual cuidarse, asi es como el como
trata de averiguar la identidad de su atacante, ve como personas son asesinadas por tratar con ellas, descubre como todo lo que tiene se ve perdido, nadie podria culpar al buen doctor del suicidio. Muchas circunstancias se presentan para quebrar la voluntad, pero en si, solo en la adversidad se puede descubrir la verdadera fortaleza.

Al final de la primera parte es tan impactante la sensaciones de perdicion, de frustracion, de impotencia, solo queda una opción.

No puedo exponer mas de los siguientes capitulos por que son parte indispensable en la trama y seria como spoiler para todo el libro, es un muy buen libro te atrae en momentos otros son un poco lentos pero necesarios, puedo adelantar que podemos apreciar como un personaje crece apesar de estar encasillado y de como el hombre puede convertirse en alguien o en nadie.

Tanto la trama como los personajes son manejados de una forma precisa, no hay ninguno sobrado, la situaciones te hacen pensar que siempre hay que crecer y evolucionar, cuando te estancas es te conviertes en alguien predecible y fácil de manipular.El final es muy bueno les sugiero que si tienen tiempo puedan leerlo.

Del autor podemos decir que ha sido reportero de corte criminal para The Miami Herald y el Miami News. Su trabajo ha aparecido en muchos otros periódicos, incluyendo el New York Times, el Washington Post, y The Philadelphia Inquirer.

Saludos compuerteros

El proximo numero antes de terminar el año esta entre una novela intermedia en la New Jedi Order, Star by Star, muy buen capitulo de la serie o dedicamos a otra novela no sé, tal vez Eragonr o de Harry Potter
ustedes deciden.

DIEGO ESCOBAR JARDIN

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sábado, 11 de julio de 2009

La Compuerta Literaria: La compuerta número 12 [Cuento Texto completo]


La compuerta número 12
[Cuento. Texto completo]

Baldomero Lillo

Pablo se aferró instintivamente a las piernas de su padre.

Zumbábanle los oídos y el piso que huía debajo de sus pies le producía una extraña sensación de angustia. Creíase precipitado en aquel agujero cuya negra abertura había entrevisto al penetrar en la jaula, y sus grandes ojos miraban con espanto las lóbregas paredes del pozo en el que se hundían con vertiginosa rapidez. En aquel silencioso descenso sin trepidación ni más ruido que el del agua goteando sobre la techumbre de hierro las luces de las lámparas parecían prontas a extinguirse y a sus débiles destellos se delineaban vagamente en la penumbra las hendiduras y partes salientes de la roca; una serie interminable de negras sombras que volaban como saetas hacia lo alto.

Pasado un minuto, la velocidad disminuyó bruscamente, los pies asentáronse con más solidez en el piso fugitivo y el pesado armazón de hierro, con un áspero rechinar de goznes y de cadenas, quedó inmóvil a la entrada de la galería.

El viejo tomó de la mano al pequeño y juntos se internaron en el negro túnel. Eran de los primeros en llegar y el movimiento de la mina no empezaba aún. De la galería bastante alta para permitir al minero erguir su elevada talla, sólo se distinguía parte de la techumbre cruzada por gruesos maderos. Las paredes laterales permanecían invisibles en la oscuridad profunda que llenaba la vasta y lóbrega excavación.

A cuarenta metros del pique se detuvieron ante una especie de gruta excavada en la roca. Del techo agrietado, de color de hollín, colgaba un candil de hoja de lata cuyo macilento resplandor daba a la estancia la apariencia de una cripta enlutada y llena de sombras. En el fondo, sentado delante de una mesa, un hombre pequeño, ya entrado en años, hacía anotaciones en un enorme registro. Su negro traje hacía resaltar la palidez del rostro surcado por profundas arrugas. Al ruido de pasos levantó la cabeza y fijó una mirada interrogadora en el viejo minero, quien avanzó con timidez, diciendo con voz llena de sumisión y de respeto:

-Señor, aquí traigo el chico.

Los ojos penetrantes del capataz abarcaron de una ojeada el cuerpecillo endeble del muchacho. Sus delgados miembros y la infantil inconsciencia del moreno rostro en el que brillaban dos ojos muy abiertos como de medrosa bestezuela, lo impresionaron desfavorablemente, y su corazón endurecido por el espectáculo diario de tantas miserias, experimentó una piadosa sacudida a la vista de aquel pequeñuelo arrancado de sus juegos infantiles y condenado, como tantas infelices criaturas, a languidecer miserablemente en las humildes galerías, junto a las puertas de ventilación. Las duras líneas de su rostro se suavizaron y con fingida aspereza le dijo al viejo que muy inquieto por aquel examen fijaba en él una ansiosa mirada:

-¡Hombre! Este muchacho es todavía muy débil para el trabajo. ¿Es hijo tuyo?

-Sí, señor.

-Pues debías tener lástima de sus pocos años y antes de enterrarlo aquí enviarlo a la escuela por algún tiempo.

-Señor -balbuceó la voz ruda del minero en la que vibraba un acento de dolorosa súplica-. Somos seis en casa y uno solo el que trabaja, Pablo cumplió ya los ocho años y debe ganar el pan que come y, como hijo de mineros, su oficio será el de sus mayores, que no tuvieron nunca otra escuela que la mina.

Su voz opaca y temblorosa se extinguió repentinamente en un acceso de tos, pero sus ojos húmedos imploraban con tal insistencia, que el capataz vencido por aquel mudo ruego llevó a sus labios un silbato y arrancó de él un sonido agudo que repercutió a lo lejos en la desierta galería. Oyóse un rumor de pasos precipitados y una oscura silueta se dibujó en el hueco de la puerta.

-Juan -exclamó el hombrecillo, dirigiéndose al recién llegado- lleva este chico a la compuerta número doce, reemplazará al hijo de José, el carretillero, aplastado ayer por la corrida.

Y volviéndose bruscamente hacia el viejo, que empezaba a murmurar una frase de agradecimiento, díjole con tono duro y severo:

-He visto que en la última semana no has alcanzado a los cinco cajones que es el mínimum diario que se exige a cada barretero. No olvides que si esto sucede otra vez, será preciso darte de baja para que ocupe tu sitio otro más activo.

Y haciendo con la diestra un ademán enérgico, lo despidió.

Los tres se marcharon silenciosos y el rumor de sus pisadas fue alejándose poco a poco en la oscura galería. Caminaban entre dos hileras de rieles cuyas traviesas hundidas en el suelo fangoso trataban de evitar alargando o acortando el paso, guiándose por los gruesos clavos que sujetaban las barras de acero. El guía, un hombre joven aún, iba delante y más atrás con el pequeño Pablo de la mano seguía el viejo con la barba sumida en el pecho, hondamente preocupado. Las palabras del capataz y la amenaza en ellas contenida habían llenado de angustia su corazón. Desde algún tiempo su decadencia era visible para todos; cada día se acercaba más el fatal lindero que una vez traspasado convierte al obrero viejo en un trasto inútil dentro de la mina. El balde desde el amanecer hasta la noche durante catorce horas mortales, revolviéndose como un reptil en la estrecha labor, atacaba la hulla furiosamente, encarnizándose contra el filón inagotable, que tantas generaciones de forzados como él arañaban sin cesar en las entrañas de la tierra.

Pero aquella lucha tenaz y sin tregua convertía muy pronto en viejos decrépitos a los más jóvenes y vigorosos. Allí en la lóbrega madriguera húmeda y estrecha, encorvábanse las espaldas y aflojábanse los músculos y, como el potro resabiado que se estremece tembloroso a la vista de la vara, los viejos mineros cada mañana sentían tiritar sus carnes al contacto de la vena. Pero el hambre es aguijón más eficaz que el látigo y la espuela, y reanudaban taciturnos la tarea agobiadora, y la veta entera acribillada por mil partes por aquella carcoma humana, vibraba sutilmente, desmoronándose pedazo a pedazo, mordida por el diente cuadrangular del pico, como la arenisca de la ribera a los embates del mar.

La súbita detención del guía arrancó al viejo de sus tristes cavilaciones. Una puerta les cerraba el camino en aquella dirección, y en el suelo arrimado a la pared había un bulto pequeño cuyos contornos se destacaban confusamente heridos por las luces vacilantes de las lámparas: era un niño de diez años acurrucado en un hueco de la muralla.

Con los codos en las rodillas y el pálido rostro entre las manos enflaquecidas, mudo e inmóvil, pareció no percibir a los obreros que traspusieron el umbral y lo dejaron de nuevo sumido en la obscuridad. Sus ojos abiertos, sin expresión, estaban fijos obstinadamente hacia arriba, absortos tal vez, en la contemplación de un panorama imaginario que, como el miraje del desierto, atraía sus pupilas sedientas de luz, húmedas por la nostalgia del lejano resplandor del día.

Encargado del manejo de esa puerta, pasaba las horas interminables de su encierro sumergido en un ensimismamiento doloroso, abrumado por aquella lápida enorme que abogó para siempre en él la inquieta y grácil movilidad de la infancia, cuyos sufrimientos dejan en el alma que los comprende una amargura infinita y un sentimiento de execración acerbo por el egoísmo y la cobardía humanos.

Los dos hombres y el niño después de caminar algún tiempo por un estrecho corredor, desembocaron en una alta galería de arrastre de cuya techumbre caía una lluvia continua de gruesas gotas de agua. Un ruido sordo y lejano, como si un martillo gigantesco golpease sobre sus cabezas la armadura del planeta, escuchábase a intervalos. Aquel rumor, cuyo origen Pablo no acertaba a explicarse, era el choque de las olas en las rompientes de la costa. Anduvieron aún un corto trecho y se encontraron por fin delante de la compuerta número doce.

-Aquí es -dijo el guía, deteniéndose junto a la hoja de tablas que giraba sujeta a un marco de madera incrustado en una roca.

Las tinieblas eran tan espesas que las rojizas luces de las lámparas, sujetas a las viseras de las gorras de cuero, apenas dejaban entrever aquel obstáculo.

Pablo, que no se explicaba ese alto repentino, contemplaba silencioso a sus acompañantes, quienes, después de cambiar entre sí algunas palabras breves y rápidas, se pusieron a enseñarle con jovialidad y empeño el manejo de la compuerta. El rapaz, siguiendo sus indicaciones, la abrió y cerró repetidas veces, desvaneciendo la incertidumbre del padre que temía que las fuerzas de su hijo no bastasen para aquel trabajo.

El viejo manifestó su contento, pasando la callosa mano por la inculta cabellera de su primogénito, quien hasta allí no había demostrado cansancio ni inquietud. Su juvenil imaginación impresionada por aquel espectáculo nuevo y desconocido se hallaba aturdida, desorientada. Parecíale a veces que estaba en un cuarto a oscuras y creía ver a cada instante abrirse una ventana y entrar por ella los brillantes rayos del sol., y aunque su inexperto corazoncito no experimentaba ya la angustia que le asaltó en el pozo de bajada, aquellos mimos y caricias a que no estaba acostumbrado despertaron su desconfianza.

Una luz brilló a lo lejos en la galería y luego se oyó el chirrido de las ruedas sobre la vía, mientras un trote pesado y rápido hacía retumbar el suelo.

-¡Es la corrida! -exclamaron a un tiempo los dos hombres.

-Pronto, Pablo -dijo el viejo-, a ver cómo cumples tu obligación.

El pequeño con los puños apretados apoyó su diminuto cuerpo contra la hoja que cedió lentamente hasta tocar la pared. Apenas efectuada esta operación, un caballo oscuro, sudoroso y jadeante, cruzó rápido delante de ellos, arrastrando un pesado tren cargado de mineral.

Los obreros se miraron satisfechos. El novato era ya un portero experimentado, y el viejo, inclinando su alta estatura, empezó a hablarle zalameramente: él no era ya un chicuelo, como los que quedaban allá arriba que lloran por nada y están siempre cogidos de las faldas de las mujeres, sino un hombre, un valiente, nada menos que un obrero, es decir, un camarada a quien había que tratar como tal. Y en breves frases le dio a entender que les era forzoso dejarlo solo; pero que no tuviese miedo, pues había en la mina muchísimos otros de su edad, desempeñando el mismo trabajo; que él estaba cerca y vendría a verlo de cuando en cuando, y una vez terminada la faena regresarían juntos a casa.

Pablo oía aquello con espanto creciente y por toda respuesta se cogió con ambas manos de la blusa del minero. Hasta entonces no se había dado cuenta exacta de lo que se exigía de él. El giro inesperado que tomaba lo que creyó un simple paseo, le produjo un miedo cerval, y dominado por un deseo vehementísimo de abandonar aquel sitio, de ver a su madre y a sus hermanos y de encontrarse otra vez a la claridad del día, sólo contestaba a las afectuosas razones de su padre con un "¡vamos!" quejumbroso y lleno de miedo. Ni promesas ni amenazas lo convencían, y el "¡vamos, padre!", brotaba de sus labios cada vez más dolorido y apremiante.

Una violenta contrariedad se pintó en el rostro del viejo minero; pero al ver aquellos ojos llenos de lágrimas, desolados y suplicantes, levantados hacia él, su naciente cólera se trocó en una piedad infinita: ¡era todavía tan débil y pequeño! Y el amor paternal adormecido en lo íntimo de su ser recobró de súbito su fuerza avasalladora.

El recuerdo de su vida, de esos cuarenta años de trabajos y sufrimientos, se presentó de repente a su imaginación, y con honda congoja comprobó que de aquella labor inmensa sólo le restaba un cuerpo exhausto que tal vez muy pronto arrojarían de la mina como un estorbo, y al pensar que idéntico destino aguardaba a la triste criatura, le acometió de improviso un deseo imperioso de disputar su presa a ese monstruo insaciable, que arrancaba del regazo de las madres los hijos apenas crecidos para convertirlos en esos parias, cuyas espaldas reciben con el mismo estoicismo el golpe brutal del amo y las caricias de la roca en las inclinadas galerías.

Pero aquel sentimiento de rebelión que empezaba a germinar en él se extinguió repentinamente ante el recuerdo de su pobre hogar y de los seres hambrientos y desnudos de los que era el único sostén, y su vieja experiencia le demostró lo insensato de su quimera. La mina no soltaba nunca al que había cogido, y como eslabones nuevos que se sustituyen a los viejos y gastados de una cadena sin fin, allí abajo los hijos sucedían a los padres, y en el hondo pozo el subir y bajar de aquella marca viviente no se interrumpiría jamás. Los pequeñuelos respirando el aire emponzoñado de la mina crecían raquíticos, débiles, paliduchos, pero había que resignarse, pues para eso habían nacido.

Y con resuelto ademán el viejo desenrolló de su cintura una cuerda delgada y fuerte y a pesar de la resistencia y súplicas del niño lo ató con ella por mitad del cuerpo y aseguró, en seguida, la otra extremidad en un grueso perno incrustado en la roca. Trozos de cordel adheridos a aquel hierro indicaban que no era la primera vez que prestaba un servicio semejante.

La criatura medio muerta de terror lanzaba gritos penetrantes de pavorosa angustia, y hubo que emplear la violencia para arrancarla de entre las piernas del padre, a las que se había asido con todas sus fuerzas. Sus ruegos y clamores llenaban la galería, sin que la tierna víctima, más desdichada que el bíblico Isaac, oyese una voz amiga que detuviera el brazo paternal armado contra su propia carne, por el crimen y la iniquidad de los hombres.

Sus voces llamando al viejo que se alejaba tenían acentos tan desgarradores, tan hondos y vibrantes, que el infeliz padre sintió de nuevo flaquear su resolución. Mas, aquel desfallecimiento sólo duró un instante, y tapándose los oídos para no escuchar aquellos gritos que le atenaceaban las entrañas, apresuró la marcha apartándose de aquel sitio. Antes de abandonar la galería, se detuvo un instante, y escuchó: una vocecilla tenue como un soplo clamaba allá muy lejos, debilitada por la distancia:

-¡Madre! ¡Madre!

Entonces echó a correr como un loco, acosado por el doliente vagido, y no se detuvo sino cuando se halló delante de la vena, a la vista de la cual su dolor se convirtió de pronto en furiosa ira y, empuñando el mango del pico, la atacó rabiosamente. En el duro bloque caían los golpes como espesa granizada sobre sonoros cristales, y el diente de acero se hundía en aquella masa negra y brillante, arrancando trozos enormes que se amontonaban entre las piernas del obrero, mientras un polvo espeso cubría como un velo la vacilante luz de la lámpara.

Las cortantes aristas del carbón volaban con fuerza, hiriéndole el rostro, el cuello y el pecho desnudo. Hilos de sangre mezclábanse al copioso sudor que inundaba su cuerpo, que penetraba como una cuña en la brecha abierta, ensanchándose con el afán del presidiario que horada el muro que lo oprime; pero sin la esperanza que alienta y fortalece al prisionero: hallar al fin de la jornada una vida nueva, llena de sol, de aire y de libertad.
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viernes, 20 de marzo de 2009

La compuerta Literaria: NJO Vector Prime



Que tal, saludos desde la compuerta literaria (así es ya tiene nombre), esta vez tendremos una compuerta freaki,o mejor dicho, estarguarra del universo expandido, exactamente el primer capitulo de la serie New Jedi Order, estoy habalando de "Vector Prime". (lo sé, habia prometido el Psicoanalista pero lo estoy releyendo por algunas lagunas).

En esta primer parte de la serie, es la introduccion de los siguientes contrincantes de los personajes principales, los Yuuzhan Vong, una raza de fuera de la galaxia que conocemos (totalmente peluche), solo viven para dedicarse a sus dioses en la guerra, son humanoides de tamaño atletico, gustan de la deformacion corporal ademas de portar tatuajes orgullosos (el Rolas???!!!).

La trama se centra en la estación de observacion ExGal-4 de una organización llamada Sociedad ExGal en el planeta Belkadan, mientras que vemos como un agente Vong (Nom Anor) causa desestabilización politica, creando disputas entre planetas de la Nueva Republica.



Los personajes principales dentro de Belkadan son: una cientifica de ExGal, Dani Quee,un agente Yuuzhan, Yomin Carr, esta parte de la historia se desarrolla en las acciones de Carr para encubrir el punto de entrada de una nave de la pretoria Vong por una seccion observada dentro de la estación, y no solo eso se encarga de transformar el planeta en si.

Mientras vemos una Leia más diplomatica, al igual de Mara Skywalker y su aprendiz Jaina Solo, dentro de un conflicto creado por Nom Anor.

También apreciamos los conflictos entre Jacen y Anakin Solo, aprendices de Luke, ya que cada uno tiene una precepción diferente de la Fuerza. Y no solo de ellos, Luke tiene pensado regresar a la vida al COnsejo Jedi,ya que muchos Jedis actuaban bajo su propia agenda, sin algun mando o control, el caso de Kip Durron.



El desarrollo de esta historia transcurre entre Helkan, planeta donde se establece la primer avanzada de los Yuuzhan Vong y el nuevo planeta donde Lando Calrisian tiene su nuevo "hogar",Dubrillion; tambien se menciona Sernpindal, ya que es un punto clave para toda la historia de starwars.



En ningun libro George Lucas permitio la muerte de algun personaje central hasta esta serie, el primer personaje en morir fue Chewbacca,una muerte que se resentira durante toda la seriehasta su desenlace.



Despues de la destruccion de Sernpindalun flota Vong ataca al remanente de naves que huyeron del planeta destruido, enfrentandose en Dubrillon.

En esta parte historia retoman algo que se vio en el libro "Alpha Flight", una tecnica de combate desarrollada por el maestro Jorus Cbaoth, acerca de generar atraves de la fuerza una sola mente para el combate, esto se ve cuando los tres Solo, vuelan atraves de un cinturon de asteroides, cuando una primera fuerza Vong ataca Dubrillion despues de destruir el planeta Serpindal.

Con una nave capturada y C3po que entiende el lenguaje de los Vong, comprenden cosas que permiten utilizar a su favor para un contraataque y destruir su primer puesto de avanzada, consiguiendo destruir al cordinador belico de los Yuuzhan.

El primer grupo de avanzada fue destruido, pero como menciona Nom Anor, este es solo el comienzo.

Un buen comienzo de la serie, desde este libro empiezan las dudas de Jacen y esto desarrollado durante la guerra Vong, depues el nido obscuro, dan como resultado la serie legacy (no confundir con el comic)


Saludos desde una de las tantas librerias virtuales

Diego Escobar Jardin
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